Oxigenoterapia: administración de oxígeno, dispositivos y cuidados del TCAE
La oxigenoterapia es uno de los temas más preguntados en las oposiciones de Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería. Dominar los dispositivos de administración, las precauciones de seguridad y las técnicas de eliminación de secreciones resulta imprescindible tanto para el examen como para la práctica clínica diaria.
Concepto y fundamentos de la oxigenoterapia
La oxigenoterapia consiste en la administración de una mezcla gaseosa de aire enriquecida con oxígeno a un paciente, con el objetivo de restablecer la tasa normal de O₂ en sangre. El oxígeno es un gas incoloro, inodoro, explosivo y altamente inflamable, lo que exige medidas estrictas de seguridad durante su manejo.
El uso de oxígeno puro de forma prolongada está desaconsejado porque produce lesiones pulmonares y cerebrales, además de irritar las mucosas. En la práctica clínica se utilizan concentraciones superiores al 21% (porcentaje de O₂ en el aire atmosférico), ajustadas según el dispositivo empleado.
La oxigenoterapia está indicada en situaciones de hipoxia, acompañada o no de hipercapnia: asfixia, insuficiencia respiratoria (EPOC, asma, neumonía), intoxicaciones por monóxido de carbono, grandes hemorragias o lesiones del sistema nervioso central que afecten al centro respiratorio.
Equipos de oxigenoterapia
La fuente de oxígeno en el hospital puede ser la central de oxígeno (almacenada fuera del edificio y distribuida por tuberías hasta las tomas de pared) o las balas o bombonas, cilindros de acero que contienen O₂ a presión superior a la atmosférica.
Los componentes del equipo son tres:
- Manómetro: mide la presión de oxígeno en el interior de la bala mediante un reloj graduado y una aguja indicadora.
- Caudalímetro (manorreductor o flujómetro): válvula que regula el flujo de salida en litros/minuto.
- Sistema de humidificación: frasco cerrado con agua destilada por el que pasa el gas para humedecerlo antes de llegar al paciente, evitando la irritación de mucosas.
Dispositivos de administración de oxígeno
Sonda o catéter nasal
Tubo flexible que se introduce por una fosa nasal hasta la orofaringe. Alcanza concentraciones del 30-35% de O₂ con flujos de 1 a 5 litros/minuto. Debe cambiarse cada 48 horas alternando la fosa nasal. Puede irritar la mucosa y se usa poco en atención prehospitalaria.
Gafas nasales o cánulas nasales
Se adaptan a ambas fosas nasales simultáneamente. Son cómodas porque permiten al paciente hablar, comer y beber. Su inconveniente principal es que no llevan dispositivo para regular la concentración de O₂ y resecan las mucosas. Para que sean eficaces, el paciente debe respirar por la nariz.
Mascarillas tipo Venturi (Ventimask)
Dispositivos de plástico transparente que cubren nariz y boca. Cada mascarilla lleva una numeración (por ejemplo, 24/2) que indica la concentración de O₂ y el flujo en litros/minuto necesario. Las concentraciones oscilan entre el 24% y el 40%, siendo las más utilizadas las del 24% y 28%. Son dispositivos de alto flujo y ofrecen concentraciones superiores a las del catéter nasal, aunque dificultan hablar y comer.
Otros tipos de mascarillas incluyen la mascarilla facial simple, la mascarilla con bolsa reservorio (60-80% de O₂), la mascarilla de traqueotomía y la mascarilla oronasal de no reinhalación (90-95% de O₂).
Tienda de oxígeno
Se utiliza sobre todo en niños y en adultos que no colaboran. Son tiendas de plástico transparente suspendidas de un soporte metálico que crean un ambiente aislado con concentraciones elevadas de O₂.
Tubos endotraqueales
La forma más efectiva pero también más traumática de administrar oxígeno. El tubo se introduce en la tráquea mediante laringoscopio con el paciente inconsciente o sedado, y se puede conectar al caudalímetro, a un balón de resucitación (Ambú) o a ventilación mecánica.
Precauciones en la oxigenoterapia
El auxiliar de enfermería debe verificar y cumplir estas medidas de seguridad:
- Prohibir fumar y manejar llamas cerca de la instalación y del paciente.
- Colocar las botellas en vertical sobre portabotellas.
- Comprobar la presión en balas y tomas, el nivel de agua destilada del humidificador y la ausencia de fugas o acodamientos.
- Verificar que concentración, humedad y flujo coinciden con la prescripción médica.
- Colocar al paciente en posición de Fowler salvo contraindicación.
- Humedecer la cavidad oral y vigilar el estado de fosas nasales y piel.
- Controlar la temperatura ambiental (el calor eleva la presión).
Ventilación mecánica
La ventilación mecánica (VM) emplea un respirador para introducir aire en los pulmones. Se divide en dos modalidades:
- Ventilación mecánica invasiva (VMI): acceso a la vía aérea mediante intubación endotraqueal. Respiradores de presión (periodos cortos) y respiradores de volumen (permiten regular presión, frecuencia, volumen corriente y FiO₂).
- Ventilación mecánica no invasiva (VMNI): mediante mascarillas herméticas nasales o faciales, sin intubación. Mejor tolerada, sin necesidad de sedación y con menor riesgo de complicaciones. Está contraindicada en coma, parada cardiorrespiratoria, vómitos y alteración hemodinámica grave.
Dentro de la VMNI, la CPAP mantiene una presión positiva constante en la vía aérea (IPAP = EPAP), y la BIPAP aplica un nivel de presión mayor en inspiración (IPAP) y menor en espiración (EPAP).
Eliminación de secreciones
Drenaje postural
Facilita el desplazamiento pasivo de las secreciones por gravedad hacia los bronquios principales. El paciente permanece al menos 10 minutos en la posición prescrita: Fowler elevada (90°) para secreciones en lóbulos superiores y Trendelenburg para lóbulos inferiores.
Aspiración de secreciones
Se introduce una sonda de aspiración conectada a un sistema de vacío a través de boca o fosas nasales. Cada aspiración no debe superar los 10 segundos. Se utiliza conexión en Y o en T para controlar el vacío de forma intermitente. El procedimiento exige guantes estériles y la máxima asepsia posible. La sonda se introduce sin aspirar y se retira girándola lentamente mientras se aspira.
Gasometría arterial y pulsioximetría
La gasometría analiza los gases en sangre arterial (radial, humeral o femoral) con jeringuilla heparinizada y sin aire. Valores normales de referencia: pH 7,40 ± 0,02; PaO₂ 90 ± 5 mmHg; PaCO₂ 40 ± 2 mmHg; SaO₂ 95-98%; HCO₃⁻ 24 mmol/L.
La pulsioximetría mide de forma no invasiva y continua la saturación transcutánea de O₂. Una saturación superior al 95% no requiere actuación urgente; entre 90-95% exige tratamiento y monitorización; por debajo del 90% se considera hipoxia severa con necesidad de oxigenoterapia; y por debajo del 80% se valora la intubación y ventilación mecánica.
Así te lo pueden preguntar
¿Qué significa la numeración 24/2 en una mascarilla tipo Venturi?
Significa que para conseguir una concentración de oxígeno del 24% hay que administrar un flujo de 2 litros por minuto en el caudalímetro. Cada mascarilla Venturi lleva impresa esta relación concentración/flujo que debe coincidir con la prescripción médica.
¿Cuánto tiempo máximo debe durar cada aspiración de secreciones y por qué se utiliza una conexión en Y o en T?
Cada aspiración no debe superar los 10 segundos. La conexión en Y o en T permite controlar el vacío de forma intermitente: al tapar la salida libre con el dedo se crea la aspiración, y al destaparla se interrumpe, evitando daños en la mucosa y permitiendo al paciente recuperarse entre aspiraciones.
¿Cuál es la posición adecuada del paciente durante la oxigenoterapia y qué posiciones se usan en el drenaje postural según la localización de las secreciones?
Para la oxigenoterapia, la posición ideal es la de Fowler (semiincorporado), salvo contraindicación. En el drenaje postural, si las secreciones están en los lóbulos superiores se emplea Fowler elevada (90°), y si están en los lóbulos inferiores se coloca al paciente en Trendelenburg (pies elevados respecto a la cabeza).
¿A partir de qué valor de saturación de O₂ medida por pulsioximetría se considera hipoxia severa y qué actuación se requiere por debajo del 80%?
Una saturación inferior al 90% se considera hipoxia severa y requiere oxigenoterapia junto con tratamiento. Por debajo del 80% el facultativo debe valorar la posibilidad de intubación endotraqueal y conexión a ventilación mecánica, ya que se trata de una situación de riesgo vital.

