Maestro Educación Infantil | Tema 11

Análisis de las capacidades generales de la etapa de Educación Infantil y su consecución a través de los objetivos, contenidos (saberes básicos) y áreas curriculares del Decreto 100/2022 y la LOMLOE.

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Capacidades generales en Educación Infantil: objetivos, saberes básicos y áreas del currículo

Este tema vertebra la estructura curricular de la etapa de Educación Infantil. Comprender cómo las capacidades generales se concretan a través de objetivos, contenidos y áreas resulta fundamental tanto para la práctica docente como para la oposición de maestro. El marco normativo de referencia es la LOMLOE, el Real Decreto 95/2022 y, a nivel autonómico valenciano, el Decreto 100/2022.

Concepto y clasificación de capacidades

La capacidad se define como el potencial que posee una persona para adquirir nuevos conocimientos y habilidades, lo que le permite realizar aprendizajes de forma permanente y autónoma. El artículo 12 de la LOMLOE establece que la Educación Infantil contribuye al desarrollo físico, afectivo, social, cognitivo y artístico del alumnado.

Según la clasificación de Muñoz (2009), las capacidades se agrupan en cinco categorías:

  • Cognitivas: procesos mentales ligados al procesamiento de información y a la interacción adaptativa con el entorno.
  • Físicas: avances y perfeccionamiento de las habilidades motoras gruesas y finas.
  • Afectivas: habilidades que impactan en la salud mental, el bienestar personal y la prevención de conductas de riesgo.
  • Sociales: conductas que facilitan la relación efectiva y satisfactoria con otras personas, susceptibles de adquirirse y desarrollarse con la práctica.

Estas capacidades conectan directamente con los objetivos que persigue la etapa y con las competencias clave recogidas en la legislación vigente.

Objetivos generales de la etapa

Los objetivos son, según Zarzar (1994), las metas que se espera que el alumnado alcance durante su proceso de enseñanza-aprendizaje. El Decreto 100/2022 los define como los logros esperados al finalizar la etapa, vinculados a la adquisición de las competencias clave.

El artículo 13 de la LOMLOE fija los objetivos generales, que el Real Decreto 95/2022 concreta a nivel estatal y el Decreto 100/2022 adapta para la Comunitat Valenciana. Entre los diez objetivos destacan: conocer el propio cuerpo y respetar las diferencias; observar y explorar el entorno con curiosidad; adquirir autonomía progresiva; desarrollar capacidades emocionales y afectivas; relacionarse en igualdad ejercitando la empatía y la resolución pacífica de conflictos; comunicar y representar la realidad a través de diferentes lenguajes; explorar destrezas lógico-matemáticas, de lectoescritura y rítmicas; y desarrollar habilidades comunicativas en las dos lenguas oficiales, iniciándose en una lengua extranjera.

Estos objetivos se ubican en el primer nivel de concreción curricular. Son el punto de partida desde el que cada docente desarrolla niveles de concreción más específicos adaptados a su contexto.

De contenidos a saberes básicos

Coll y Solé (1987) definieron los contenidos escolares como el conjunto de saberes culturales cuya asimilación se considera valiosa para el desarrollo y la socialización del alumnado. El Decreto 100/2022 adopta la denominación de saberes básicos, entendidos como conocimientos, destrezas y actitudes propios de un área cuyo aprendizaje resulta necesario para adquirir las competencias específicas.

Tipos de contenidos

Aunque el currículo no establece una clasificación explícita, es posible distinguir tres tipos: los conceptuales (primeras nociones para comprender la realidad), los procedimentales (acciones ordenadas orientadas a una meta) y los actitudinales (valores, actitudes y normas del ámbito social).

Razones del cambio terminológico

El paso de "contenidos" a "saberes básicos" responde a una evolución pedagógica. Mientras "contenidos" tiende a centrarse en la adquisición aislada de información, "saberes básicos" integra conocimientos, habilidades y valores, alineándose con el enfoque competencial. Esta nomenclatura reconoce que el aprendizaje en la primera infancia es multidimensional y se produce a través del juego, la exploración, la interacción social y la experimentación.

Las tres áreas de experiencia

La etapa de Educación Infantil atiende a niños y niñas desde el nacimiento hasta los seis años. Su currículo se organiza en tres áreas interrelacionadas que deben abordarse de forma globalizada.

Área I: Crecimiento en armonía

Abarca el desarrollo físico y motor, el control gradual de sí mismo y la construcción de la identidad personal. Propicia interacciones sanas, igualitarias y respetuosas. La psicomotricidad, los circuitos de equilibrio o el trabajo con espejos y autorretratos son recursos coherentes con esta área.

Área II: Descubrimiento y exploración del entorno

Recoge los aprendizajes que favorecen la observación, exploración y conexión con los elementos físicos y naturales del entorno. Metodologías como el aprendizaje basado en proyectos permiten investigar temas próximos (ciclo del agua, animales del entorno) con materiales de exploración científica.

Área III: Comunicación y representación de la realidad

Entiende los lenguajes desde la globalidad, como recursos al alcance de la infancia para expresarse de maneras diversas: verbal, corporal, artística y musical. El enfoque Reggio Emilia, el teatro de marionetas o los materiales de arte variados facilitan el desarrollo de esta área.

Orientaciones para la intervención educativa

Fundamentos pedagógicos y psicológicos

La intervención se nutre de las aportaciones de Montessori y Decroly (estimulación, espontaneidad y libertad), del constructivismo de Piaget, del aprendizaje significativo de Ausubel y del aprendizaje por descubrimiento de Bruner. La inteligencia emocional, trabajada por Goleman y Bisquerra, aporta la dimensión afectivo-social.

Metodologías activas

Las corrientes de la Escuela Nueva y el Constructivismo fundamentan estrategias como partir de conocimientos previos, construir aprendizajes significativos y utilizar el juego como recurso didáctico. Las propuestas deben diseñarse como situaciones de aprendizaje donde el alumnado aplique saberes a situaciones reales.

Entre las metodologías específicas se encuentran los rincones (pequeño grupo, propuestas paralelas), los talleres (actividades dirigidas con producto final), los proyectos de trabajo (investigación desde el interés del grupo), los centros de interés (propuestos por el docente), las comunidades de aprendizaje (aprendizaje dialógico y participación comunitaria), las inteligencias múltiples de Gardner y el aprendizaje servicio.

Competencias clave y evaluación

El Decreto 100/2022 recoge ocho competencias clave: comunicación lingüística, plurilingüe, matemática y en ciencia-tecnología-ingeniería, digital, personal-social y de aprender a aprender, ciudadana, emprendedora, y conciencia y expresión culturales. Toda metodología debe orientarse a su desarrollo progresivo.

La evaluación tiene carácter continuo, global y formativo, se expresa en términos cualitativos y positivos y contempla tres momentos: inicial, formativa y final. La documentación pedagógica (trabajos, observaciones, fotografías, grabaciones) permite una valoración cualitativa del proceso y facilita la comunicación con las familias.

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Así te lo pueden preguntar

¿Qué diferencia existe entre «contenidos» y «saberes básicos» en el Decreto 100/2022?

El término «contenidos» se centraba en la adquisición de información y conocimientos específicos, a menudo de forma aislada. «Saberes básicos» engloba conocimientos, destrezas y actitudes, y su orden no implica secuenciación de aprendizaje. El cambio refleja un enfoque competencial más integral y holístico.

¿En qué nivel de concreción curricular se sitúan los objetivos generales de etapa recogidos en la LOMLOE y el Decreto 100/2022?

Se sitúan en el primer nivel de concreción curricular. Son objetivos generales que sirven de marco de referencia para que el docente desarrolle niveles de concreción posteriores (proyecto educativo de centro, programaciones de aula), adaptándolos a su contexto y a la diversidad del grupo.

¿Cuáles son las tres áreas curriculares de Educación Infantil y qué aspecto principal aborda cada una?

Las tres áreas son: Crecimiento en armonía (desarrollo físico-motor, identidad y control de sí mismo), Descubrimiento y exploración del entorno (observación y conexión con el medio físico y natural) y Comunicación y representación de la realidad (expresión a través de múltiples lenguajes). Se trabajan de forma globalizada e interrelacionada.

¿Qué características tiene la evaluación en Educación Infantil según el Decreto 100/2022?

Es continua, global y formativa. Se expresa en términos cualitativos y positivos. Cuenta con tres momentos: evaluación inicial (conocimientos previos), evaluación formativa (adecuación de las propuestas al objetivo) y evaluación final (comprobación de logros). La documentación pedagógica es una herramienta clave en este proceso.

SIMULACROS Y PRÁCTICA

Esto es solo un extracto. El temario completo incluye simulacros, pódcasts y herramientas interactivas.

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