Toxicomanías, alcoholismo y drogodependencias: conceptos y cuidados de enfermería
Las drogodependencias constituyen un tema recurrente en las oposiciones de TCAE, tanto por su vertiente clínica como por los cuidados de enfermería asociados. Dominar la clasificación de las drogas, los síndromes de abstinencia específicos de cada sustancia y las fases del tratamiento resulta decisivo para resolver correctamente las preguntas de examen.
Conceptos fundamentales en drogodependencias
Según la OMS, droga es toda sustancia que, introducida en un organismo vivo, puede modificar una o varias de sus funciones. En sentido restringido, droga es toda sustancia psicoactiva capaz de producir una modificación en la conducta del individuo.
La tolerancia consiste en la necesidad de consumir cantidades crecientes de droga para conseguir los mismos efectos. La dependencia implica un impulso compulsivo a consumir la sustancia, con hábitos de consumo estereotipados, prioridad de la búsqueda de droga sobre otras actividades y reinstauración rápida del cuadro tras periodos de abstinencia.
El síndrome de abstinencia agrupa los síntomas físicos y psíquicos que aparecen al suspender o disminuir el consumo habitual de una sustancia. Junto con la intoxicación y la sobredosis, es la causa principal de consulta urgente en drogodependencias.
Clasificación de Nahas
La clasificación farmacológica de Nahas organiza las drogas en siete grupos: opiáceos, psicoestimulantes mayores (cocaína, anfetaminas), depresores del SNC (alcohol, barbitúricos, benzodiacepinas), cannabis, alucinógenos (LSD, mescalina), solventes y psicoestimulantes menores (tabaco, cafeína).
Tabaquismo
La OMS reconoció oficialmente el tabaco como droga en 1974. El humo del cigarrillo contiene cinco tipos de constituyentes: nicotina (alcaloide muy tóxico), monóxido de carbono, irritantes, alquitranes y compuestos cancerígenos como el 3-4 benzopireno.
La vida media de la nicotina es de aproximadamente 20 minutos. A partir de los 30 minutos, un fumador dependiente puede experimentar el "hambre de nicotina". El síndrome de abstinencia nicotínica se manifiesta con intranquilidad, insomnio, agresividad, aumento de tos y peso corporal. Son síntomas leves de dependencia física; la dependencia psíquica es la más difícil de controlar.
El tabaco es responsable del 80% de las bronquitis crónicas en mayores de 40 años y del 90% de los cánceres de pulmón. Los hijos de madres fumadoras pesan entre 150-250 g menos que los de no fumadoras.
Alcoholismo
Entre el 15 y el 20% de las consultas en Atención Primaria están relacionadas con el alcohol. Se considera consumo de riesgo cantidades superiores a 140 g/semana (más de 20 g/día) en mujeres y 280 g/semana (más de 40 g/día) en hombres. Un bebedor excesivo consume más de 80 g de alcohol al día.
La fórmula para calcular los gramos de etanol puro es: g de etanol = cc de bebida × graduación × 0,8 / 100.
Alteraciones orgánicas del alcohol
Las hepatopatías más frecuentes son la esteatosis hepática (reversible con abstinencia en 3-6 meses), la hepatitis alcohólica y la cirrosis. El alcohol se elimina en un 90% por el hígado y en un 10% por pulmones y orina.
A nivel neurológico, las neuropatías son el trastorno más frecuente del consumo crónico. El delirium tremens es la forma más grave del síndrome de abstinencia alcohólico: cursa con desorientación, alucinaciones visuales y auditivas, convulsiones, fiebre y taquicardia. Requiere control hospitalario obligatorio.
Diagnóstico y cuestionarios
El test CAGE consta de solo cuatro preguntas; una respuesta afirmativa ya supone riesgo de alcoholismo. Los marcadores biológicos más útiles son la GGT (más sensible que las transaminasas), el VCM y la relación GOT/GPT (superior a 1 en el bebedor crónico).
Tratamiento del alcoholismo
El proceso terapéutico sigue tres fases: desintoxicación (hidratación, vitaminoterapia con complejo B y sedación), deshabituación (mantenimiento de la abstinencia con posible uso de interdictores) y seguimiento (consultas semanales al inicio, luego mensuales, durante uno o dos años). Los interdictores (cianamida cálcica y disulfirán) no reducen el deseo de beber, sino que ayudan a rechazar la bebida provocando reacciones adversas al mezclarlos con alcohol.
Opiáceos y cocaína
La intoxicación aguda por opiáceos se manifiesta con respiración superficial, miosis, bradicardia e hipotermia, pudiendo llegar al coma. El antídoto específico es la naloxona intravenosa. El síndrome de abstinencia a heroína aparece a las 6-8 horas, alcanza su máxima intensidad a los 2-3 días y la mayoría de los síntomas desaparecen en 7-10 días.
La cocaína es un potente estimulante del SNC con efecto vasoconstrictor y simpaticomimético. La forma fumada (crack) tiene mayor poder adictivo. La intoxicación produce hipervigilia, euforia, taquicardia e hipertensión. El tratamiento de la adicción incluye antidepresivos tricíclicos como la imipramina.
Otras drogas: benzodiacepinas, cannabis y alucinógenos
Las benzodiacepinas son depresoras del SNC. Su antagonista específico es el flumazenilo. El síndrome de abstinencia es más marcado en las de vida media corta.
El cannabis produce intoxicación aguda con euforia, relajación y taquicardia. El consumo crónico genera el síndrome amotivacional (apatía, indiferencia e inhibición). Su tratamiento es fundamentalmente psicológico.
Los alucinógenos (LSD) producen efectos máximos a las 2-3 horas que desaparecen entre las 8 y 12 horas. La reacción adversa más frecuente es la reacción de pánico.
Cuidados de enfermería en drogodependencias
La atención al drogodependiente se estructura en tres niveles de prevención:
- Prevención primaria: actúa antes del consumo, reduciendo la incidencia mediante educación para la salud y protección específica e inespecífica.
- Prevención secundaria: identifica grupos de alto riesgo, realiza diagnóstico precoz y orienta hacia el tratamiento.
- Prevención terciaria: aborda el tratamiento y la rehabilitación siguiendo un protocolo de demanda, acogida, diagnóstico, plan terapéutico individual (desintoxicación, deshabituación y reinserción social), evaluación continua y alta terapéutica.
El equipo sanitario debe detectar precozmente al drogodependiente, informar verazmente al paciente y su familia, valorar el estado orgánico, proporcionar atención urgente y motivar el abandono del consumo o, si el paciente lo rechaza, proponer pautas de menor riesgo.
Así te lo pueden preguntar
¿Cuál es el antagonista específico de los opiáceos y cuál el de las benzodiacepinas?
El antagonista específico de los opiáceos es la naloxona, administrada por vía intravenosa. El antagonista específico de las benzodiacepinas es el flumazenilo, que actúa sobre los receptores benzodiacepínicos del sistema nervioso.
¿Qué diferencia el delirium tremens del síndrome de abstinencia alcohólico leve?
El síndrome de abstinencia leve cursa con cefalea, mareo, ansiedad, náuseas y vómitos. El delirium tremens es su forma más grave e incluye alucinaciones visuales y auditivas, desorientación, convulsiones y signos de hiperactividad del sistema nervioso autónomo (fiebre, taquicardia, hipertensión, midriasis). Siempre requiere control hospitalario.
¿Cuáles son los límites de consumo de riesgo de alcohol para hombres y mujeres?
Se considera consumo de riesgo más de 140 g de alcohol por semana (más de 20 g/día) en la mujer y más de 280 g por semana (más de 40 g/día) en el hombre. También se considera de riesgo consumir más de 80 g en un periodo corto de horas, al menos una vez al mes.
¿Cuándo aparecen los primeros síntomas de abstinencia a heroína y cuándo alcanzan su máxima intensidad?
Los primeros síntomas (ansiedad, insomnio, bostezos, lagrimeo) aparecen a las 6-8 horas del último consumo. Las alteraciones máximas (leucocitosis, cetoacidosis, desequilibrio hidroelectrolítico) se observan a los 2-3 días. La mayoría de los síntomas desaparecen entre los 7 y 10 días.

