Maestro Educación Infantil | Tema 21

Contenido sobre la educación musical en la etapa infantil según el RD 95/2022, el descubrimiento del sonido y el silencio, los criterios de selección de actividades musicales, los recursos didácticos y la canción como herramienta principal.

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La educación musical en educación infantil: sonido, silencio, actividades y recursos

La música ocupa un lugar transversal en la etapa de educación infantil. El Real Decreto 95/2022, que establece la ordenación y las enseñanzas mínimas de esta etapa, integra la expresión musical dentro del área 3 (Comunicación y representación de la realidad) y la vincula a la competencia en conciencia y expresión culturales. Para el opositor a maestro de educación infantil, dominar este tema supone entender cómo el lenguaje musical contribuye al desarrollo perceptivo, expresivo y comunicativo del niño de 0 a 6 años.

Marco curricular de la expresión musical

El artículo 6 del RD 95/2022 recoge entre sus principios pedagógicos la posibilidad de favorecer experiencias de iniciación temprana en la expresión musical, sin que resulte exigible para afrontar la Educación Primaria.

El currículo organiza los saberes básicos del lenguaje y la expresión musicales en dos ciclos con contenidos diferenciados. En el primer ciclo (0-3 años) se trabaja el reconocimiento y reproducción de canciones, las posibilidades sonoras de la voz y el cuerpo, la escucha como descubrimiento del entorno, y los conceptos de sonido, entonación y ritmo. En el segundo ciclo (3-6 años) se amplían estos contenidos incorporando la dimensión creativa, el silencio y sus cualidades, el código musical, la intención expresiva en las producciones y la escucha musical como disfrute.

La actividad musical en esta etapa debe entenderse como un juego continuo a partir de contextos significativos. El ritmo es el elemento que recibe atención preferente, ya que constituye la base sobre la que se desarrollan la melodía y la armonía.

El descubrimiento del sonido y del silencio

El sonido y el silencio son los dos objetos de estudio fundamentales de la educación musical infantil. Los sonidos definen situaciones, evocan recuerdos y transmiten emociones. Cuando resultan desagradables hablamos de ruidos.

Los parámetros del sonido

Cada sonido se define por cuatro cualidades que el niño debe ir descubriendo de forma progresiva:

  • Timbre: permite reconocer la fuente productora del sonido gracias a los armónicos que lo componen. Su trabajo prepara el estudio posterior de voces e instrumentos.
  • Intensidad: determina si un sonido es fuerte o suave. Depende de la energía de la onda sonora y anticipa el uso de términos como forte, piano o los reguladores.
  • Duración: diferencia sonidos largos de cortos. Las actividades con duraciones preparan la comprensión de las figuras musicales.
  • Altura: relacionada con la frecuencia (el oído humano percibe entre 30 y 20.000 Hz), permite distinguir sonidos graves y agudos, y da paso a las notas musicales.

El silencio y el entorno sonoro

El silencio no es simplemente la ausencia de sonido: su tratamiento progresivo desarrolla actitudes de disposición a la escucha y potencia la valoración de los propios sonidos. El entorno sonoro actúa como fuente principal de información, ofreciendo ejemplos reales de ruidos, sonidos y silencio en distintos paisajes sonoros (zona urbana, rural, interior de una casa).

Ante un mismo hecho sonoro se pueden activar procesos de observación, expresión y representación, lo que permite vivenciar e interiorizar los contenidos y sentar las bases de los procedimientos de la educación musical.

Principios metodológicos de la educación musical

La metodología musical en infantil se asienta sobre varios principios que el opositor debe conocer con precisión:

Tratamiento global de cada concepto musical: todo contenido debe abordarse desde la observación, la expresión vocal, la expresión del movimiento y la representación. Esto garantiza una visión completa y aumenta la interiorización.

Síntesis de metodologías musicales: no se recomienda adoptar un único método, sino seleccionar los aspectos que mejor se adapten al grupo de alumnos.

El entorno sonoro como fuente de información: permite partir de situaciones familiares y próximas a la realidad cotidiana del niño.

El juego como base: la educación musical debe ser eminentemente lúdica. El goce y el disfrute presiden todas las actividades.

Carácter cíclico de los contenidos: partir siempre de experiencias previas antes de presentar un contenido nuevo exige una secuenciación cuidada.

Desarrollo del "saber percibir, saber hacer y saber analizar": toda actividad incluye percepción de información sonora, aplicación práctica y análisis-representación de los resultados.

Junto a estos, rigen los principios generales de intervención educativa: aprendizaje significativo, globalización, individualización y socialización, y actividad psicomotriz.

Actividades musicales: tipología y criterios de selección

Las actividades musicales deben ser llamativas, sencillas, flexibles, gratificantes y adaptadas a la edad. Se clasifican en tres grandes grupos según las capacidades que desarrollan.

Actividades de audiopercepción

Potencian la capacidad perceptiva a través de tres canales: percepción auditiva (identificar fuentes sonoras, comparar pares de sonidos), percepción visual (asignar sonidos a acciones o contornos de objetos) y percepción sensorial-táctil (sentir vibraciones de un instrumento, reconocer secuencias rítmicas con los dedos).

Actividades de expresión

Constituyen la base de la vivenciación musical y se dividen en expresión vocal (juegos con palabras, trabalenguas, interpretación de canciones), expresión instrumental (juego con instrumentos naturales, objetos del entorno, acompañamiento de canciones) y expresión del movimiento (exploración del espacio, adaptación corporal al ritmo, danzas sencillas).

Actividades de representación

Se refieren a la representación graficoplástica de la música: dibujar lo que sugiere una melodía, representar gráficamente sonidos o expresar pequeños mensajes sonoros. Permiten plasmar el grado de comprensión de los parámetros del sonido y tomar contacto con los primeros códigos de comunicación musical.

Criterios de selección

La elección de actividades atiende a la edad de los niños, la relación con contenidos ya adquiridos, la respuesta a sus intereses y las capacidades que desarrollan.

Recursos didácticos

Recursos musicales

Los contenidos que funcionan como recursos en infantil son el pulso (tiempos de los compases simples), el acento (tiempos fuertes), el ostinato (repetición constante de fórmulas rítmicas o melódicas), el eco (repetición exacta de una propuesta) y el lied (estructura A-B-A). La imitación es el recurso didáctico indispensable: implica observación, comprensión y reproducción.

Recursos extramusicales

Cuentos, dramatizaciones, poesías, medios audiovisuales o escenas de la vida cotidiana actúan como contextos comunicativos que enriquecen las actividades musicales. Un cuento, por ejemplo, permite trabajar expresión vocal (narración), instrumental (ambientación sonora) y movimiento (dramatización).

Materiales

Cartulinas de colores sirven para obtener respuestas inmediatas en actividades de percepción (el niño levanta una u otra según el sonido sea fuerte o suave). Globos permiten acompañar melodías marcando pulso y acento. Diferentes tipos de papel (seda, celofán, cartulina) ofrecen posibilidades de exploración sonora mediante técnicas como sacudir, rasgar, golpear o frotar.

La canción como actividad principal

La canción es la actividad musical por excelencia en la etapa 0-6 años. Integra ritmo, melodía y armonía, y permite trabajar cualquier contenido musical.

Se clasifican por su origen (infantiles, populares, modernas y didácticas) y por su interpretación (gesticuladas, con acompañamiento instrumental, con movimientos en el espacio).

Los criterios de selección son: tema atractivo y conectado con la realidad del niño; vocabulario adaptado con repeticiones y onomatopeyas; ritmo en compás binario con figuras sencillas (blancas y negras al inicio); melodía de ámbito reducido partiendo del intervalo de tercera menor (sol-mi) y ampliándose progresivamente; y posibilidades interpretativas variadas.

El montaje de una canción sigue una secuencia precisa: juegos preliminares con la voz, juegos con los parámetros del sonido sobre el texto, presentación del ritmo en forma de eco, presentación de la melodía frase por frase y, finalmente, interpretación completa al unísono. Si la canción no es bien recibida por el grupo, conviene posponerla: la actividad de canto debe ser siempre gratificante.

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¿Qué intervalo melódico se recomienda como punto de partida en las canciones para educación infantil y cómo se amplía?

Se parte del intervalo de tercera menor (sol-mi). A los tres años se trabaja con tres sonidos (la-sol-mi). Progresivamente se amplía: la-sol-mi-do, la-sol-mi-re-do, hasta alcanzar a los cinco años la extensión del "la" grave al "Do" agudo, aunque depende de la experiencia de cada alumno.

¿Cuál es la diferencia entre los recursos didácticos musicales y los extramusicales en esta etapa?

Los recursos musicales son contenidos propios de la música que se usan como herramientas didácticas: pulso, acento, ostinato, eco, parámetros del sonido y lied. Los recursos extramusicales son contextos comunicativos ajenos a la música (cuentos, dramatizaciones, poesías, medios audiovisuales) que favorecen la realización de actividades musicales al conectar con la realidad e intereses del niño.

¿En qué área y bloque de saberes básicos ubica el RD 95/2022 la educación musical?

Se integra en el área 3, "Comunicación y representación de la realidad", dentro del bloque 6: "El lenguaje y la expresión musicales". Este bloque se desarrolla tanto en el primer ciclo (0-3 años) como en el segundo ciclo (3-6 años), con contenidos progresivamente más complejos.

¿Por qué el silencio tiene entidad propia como objeto de estudio y no se limita a ser "ausencia de sonido"?

Porque su tratamiento progresivo desarrolla actitudes de disposición a la escucha, amplía las posibilidades de vivenciación e interiorización en las actividades musicales y potencia la valoración de los propios sonidos. Trabajar el silencio de forma activa permite al niño discriminar mejor el entorno sonoro y prepararse para procesos perceptivos más complejos.

SIMULACROS Y PRÁCTICA

Esto es solo un extracto. El temario completo incluye simulacros, pódcasts y herramientas interactivas.

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